Curiosidades sobre el dormir
Escrito por admin el 24 Febrero 2010 – 20:02 pm -
Qué ocurre cuando dormimos y qué sucede cuando soñamos, es algo que nos ocupa una parte importante de cada día. Entre otras cosas…
La cantidad de tiempo que cada persona necesita para dormir es un poco diferente y depende de la edad (los bebés duermen hasta 18 horas); se suele decir que con menos de ocho horas al día el rendimiento mental disminuye notablemente.
Curiosamente hay estudios que dicen que las personas que duermen entre seis y siete horas al día tienen una vida más larga… aunque también dicen que podría ser porque disfrutan de una situación socioeconómica mejor. Luego están los estudios que dicen que dormir extremadamente poco o mucho duplica las probabilidades de morir.
Mientras se duerme las heridas se curan más rápido (o se curan más lentamente si se duerme menos); el sueño también parece afectar al sistema inmunitario.
Algunos animales pueden dormir primero con una mitad de su cerebro y luego con la otra mitad, para permanecer alerta y evitar los peligros.
Las orcas y algunos delfines no duermen durante su primer mes de vida y no se sabe muy bien por qué pueden hacerlo.
Aunque algunos animales como los caballos, jirafas y otros herbívoros pueden dormir de pie, tienen que tumbarse para alcanzar la fase REM del sueño, aunque sea por solo unos pocos minutos.
Si encierras durante un tiempo a gente en un lugar sin relojes ni referencias en cuanto a la hora o si es de día o de noche y los dejas dormir libremente, suelen dormir unas 10 horas al día. A partir de ese dato hay quien piensa que esa es la cantidad «natural» de sueño que necesitamos los seres humanos.
Aparte de todo esto, todavía no hay un consenso sobre por qué necesitamos dormir exactamente: hay un montón de teorías que parecen tener bastante sentido: descansar, regenerarse, procesar la memoria, protección… pero no está clara la razón última, si es que acaso la hay, ni si es sólo una. Incluso se cree más bien que dormir podría ser un efecto colateral de alguna función primitiva y que la explicación pudiera no tener mucho sentido actualmente, o incluso que tal vez estemos haciendo las preguntas equivocadas (como intentar explicar el porqué de la laringe considerando únicamente su utilidad para que podamos hablar, cuando también sirve para otras cosas.)
En relación con la falta de sueño, en todas partes se dice que es algo que induce a problemas mentales al cabo de no demasiado tiempo, llegándose a la psicosis, alucinaciones y pérdida de contacto con la realidad. Los trastornos leves (falta de concentración, habilidad mental, memoria, etc.) pueden pueden empezar a partir de las 24 a 48 horas sin dormir; los más graves poco después.
Randy Gardner pasó 264 horas despierto para batir un récord Guiness bajo control científico, se considera el caso mejor documentado habitualmente. A los pocos días mostró pérdida de concentración y memoria; al cuarto día empezaron las alucinaciones, a los 11 días no podía completar algunas tareas mentales básicas, aunque a ratos parecía estar perfectamente normal.
Hay más noticias sobre gente pasando sin dormir cientos de horas para batir la marca, pero en 1989 el Libro Guiness de los Récords retiró la categoría por ser peligrosa para la salud (se lo quedó en 276 horas Toimi Soini, de Finlandia).
Hay varios casos históricos de gente que decía llevar 20 ó 30 años sin dormir, pero no se han podido comprobar nunca con validez científica. Y cuando se ha podido, se ha visto que esas personas tienen en realidad microsueños: cortísimos periodos donde la persona duerme entre una fracción de segundo y 30 segundos. Los microsueños son tan raros como peligrosos: ni siquiera quienes los padecen saben a veces que los tienen: todo un problema si están conduciendo, por ejemplo.
Otro trastorno extraño por poco común y bastante espectacular es la narcolepsia: momentos de somnolencia irresistible durante el día. Quienes lo padecen se pueden quedar dormidos en cualquier situación, sin control sobre ello. Esto también les ocurre a algunos animales, como los perros.
Visto lo visto, si todo esto sobre el mero hecho de dormir suena raro, qué decir sobre lo que hacemos mientras dormimos: soñar. Ahí si que dista de haber un consenso claro y tampoco se sabe por qué soñamos, lo cual ha dado lugar a todo tipo de especulaciones a lo largo de la historia (mayoritariamente, tipo de teorías pseudocientíficas sobre interpretación de los sueños, de nula o dudosa validez.) De todo lo que leí lo que me pareció más razonable es lo que relaciona el hecho de soñar con la consolidación de la memoria y el aprendizaje del día a día, e incluso la simulación para enfrentarse a situaciones futuras, en el interior de nuestro cerebro.
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Que es la VISCOELÁSTICA
Escrito por admin el 5 Febrero 2010 – 19:59 pm -Origen y usos del material viscoelástico
El material viscoelástico fue desarrollado por la NASA con unas propiedades completamente innovadoras y con la intención de aliviar la presión que los tejidos podían llegar a producir en el cuerpo de los astronautas durante el despegue de la nave espacial. Este tipo de material sintético nació como resultado directo del programa espacial en los años 60, aunque fue a principios de los 90 cuando los investigadores lograron incorporarlo al uso doméstico. A principios de los 90, una empresa danesa, Dan-Foam, perteneciente a Tempur World, inicia el desarrollo técnico y comercial de esta espuma viscoelástica con el nombre de Tempur.
Este material se utiliza hoy en día en el sector textil, del automóvil, de la construcción, del mobiliario, del deporte y del ocio. En especial, destaca su uso en hospitales, puesto que al no producir ningún tipo de presión sobre el cuerpo, el viscoelástico se utiliza en productos sanitarios como prótesis y colchones adaptables para personas con dolencias lumbares o cervicales, con zonas corporales inflamadas o delicadas, o para personas que pasan mucho tiempo postradas en la cama y necesitan un equipo de descanso adaptable.
Colchones viscoelásticos
El uso del viscoelástico en el sector del descanso está cada vez más arraigado debido a que las prestaciones que ofrece son actualmente las más recomendadas para un descanso saludable: firmeza media combinada con adaptabilidad. Sin embargo, hay que saber diferenciar entre los distintos tipos de viscoelástico y conocer las características y densidades que ofrece cada uno de ellos para poder valorar un equipo de descanso.
Tipos de viscoelástico
Principalmente se utilizan dos tipos de material viscoelástico para la fabricación de colchones: viscoelástico espumado o moldeado.
El viscoelástico espumado es el que comúnmente se denomina “de poro abierto” o de “célula abierta” y generalmente es el más económico. Para la fabricación del espumado se vierte el viscoelástico en una superficie abierta y se le añade un producto químico que, al reaccionar con el aire, crece sin limitaciones. Tras este proceso, el bloque viscoelástico se corta en la medida deseada. En el viscoelástico espumado la circulación del aire es más rápida que en el moldeado porque el poro es más grande, pero como desventaja se reduce notablemente la sensación viscoelástica.
En el viscoelástico moldeado el proceso de fabricación se distingue del espumado en que la reacción química entre los distintos elementos se realiza en un molde cerrado. El resultado es un material de poro más pequeño donde la circulación del aire es más lenta y la sensación viscoelástica es mayor. Sin embargo la viscoelástica de molde casi no transpira y por eso la sensación de calor y agobio puede ser notable.
La ventilación de este tipo de material es muy ventajosa, puesto que no necesita una transpiración especial como la que precisan otros tipos de colchón (como los de látex natural), ya que el viscoelástico es un material sintético y poroso, por lo que transpira por sí mismo y no presenta problemas de humedad.
Por otra parte, existe otro tipo de material viscoelástico de última generación, el viscoelástico natural. En la búsqueda por nuevos materiales respetuosos con el medio ambiente, algunos laboratorios europeos han eliminado hasta un 30% de componentes derivados del petróleo y los han sustituido por otros de origen vegetal, obteniendo un producto más ecológico y de olor más natural. Aunque estas aportaciones son recientes, algunas marcas están consiguiendo excelentes resultados con los productos que contienen este tipo de material.
Densidad del viscoelástico
La densidad del material viscoelástico se traduce en la cantidad de material que contiene por cada metro cúbico (Kg/m3). Dependiendo de la densidad del viscoelástico utilizado para la fabricación de colchones, éstos ofrecerán unas prestaciones u otras.
Podría decirse que a mayor densidad, mayor sensación viscoelástica y mayor grado de adaptabilidad, por lo tanto, mejores resultados. Sin embargo, hay quien se decanta por una adaptabilidad media y opta por ello por una densidad media.
La densidad más baja que puede encontrarse en núcleos viscoelásticos oscila entorno a los 50-65 Kg/m3. Podríamos hablar de una densidad media cuando se trata de viscoelástico de 70-75 Kg/m3, y de una densidad alta cuando sobrepasa los 80 Kg/m3.
Las prestaciones y densidades de este material suelen certificarlas institutos y laboratorios independientes. Es importante que un colchón disponga de los certificados que garantizan la calidad del producto y de los materiales que lo componen.
Composición de un colchón viscoelástico
Las partes que componen un colchón viscoelástico son principalmente cuatro: la funda, el acolchado, el núcleo viscoelástico y el soporte de espuma.
La funda de los colchones puede ser fija o desenfundable. Las características dependerán de la gama a la que pertenezca. La funda de los colchones de altas prestaciones suelen disponer de tratamientos higiénicos, antiácaros, antiestrés y térmicos.
El acolchado de los colchones viscoelásticos normalmente suele estar formado por 1-3 cm de material viscoelástico de densidad media, independientemente de la densidad que contenga el viscoelástico del núcleo del colchón.
Bajo el acolchado, el núcleo contiene la principal plancha del material adaptable. Los colchones viscoelásticos suelen contener entre 4 y 10 cm de este material en el núcleo.
El soporte sobre el que se apoya el núcleo viscoelástico es una espuma que generalmente se denomina HR (High Resilience) y aporta firmeza final al colchón. Existen distintos tipos de HR y de diferentes características. Al igual que ocurre con el material viscoelástico, estas espumaciones pueden variar en su densidad, siendo lo habitual 30-40 Kg/m3.
Fuente: Wikipedia
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